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EL PRINCIPIO DE PETER O LA INCOMPETENCIA POLITICA

Lawrence J. Peter era un psicólogo que en 1969 se hizo famoso al publicar su tan celebrado libro “Peter Principle” o “El principio de Peter“, un tratado sobre la incompetencia satírico y mordaz que en su momento causó un gran impacto en la opinión pública empresarial. Ni qué decir que aplicados al mundo político actual funcionan que ni pintados.

El principio más famoso dice: “en una organización jerárquica todo empleado tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia“. ¿Es bueno o no? ¿Quién no conoce la incompetencia de muchos de los funcionarios a los que nos vemos obligados a acudir cada día? Y no digamos…en lo político. Tenemos grandes representantes de este género institucional.

Pensad por ejemplo en nuestro Conseller de Interior que ayer, después de la disputa verbal con otro conocido miembro del govern sobre la “fatiga” de la población respecto al tripartito, se ha atrevido a afirmar que “él ve a los catalanes contentos y felices con la actuación del govern tripartito” ???? ¡No hay más ciego que el que no quiere ver!, dice el refrán. Desde luego, felices y contentos de su actuación no porque, nunca ningún político en el ejercicio de su cargo ha demostrado tal nivel de incompetencia en la gestión de los asuntos públicos. Pensemos por ejemplo en las manifestaciones de los antisistemas de hace un par de años y la actuación de los mossos a cargo del señor Saura. ¡El desastre que se montó por las calles del centro de Barcelona fue épico! Corridas arriba y abajo, rotura de cristales de los escaparates; arrancado de bancos y semáforos; lanzamiento de botellas a la policía; volcado de contenedores, todo un festival de violencia a la que los mossos asistieron impasibles por orden de la Conselleria. O, más recientemente, la gestión del incendio en Horta de Sant Joan y la inutilidad de la actuación de los mandos de los bomberos a cargo del señor Saura para evitar la muerte de cinco personas del cuerpo. Son sólo dos de los ejemplos, quizás los más significativos, de demostración de incompetencia política.

De los dos últimos principios que son el corolario de la obra de Peter, el primero dice que, “con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones“. En este caso, el premio se lo llevan dos representantes del gobierno central. Léase Presidente, Rodriguez Zapatero y Ministra, Elena Salgado. Ambos han subido dentro de la jerarquía de PSOE demasiado pronto o demasiado rápido y por lo que demuestran, sin las competencias necesarias para ocupar sus cargos. El ejemplo paradigmático es la gestión de la crisis económica que demuestra, cada día y dramáticamete para el país, el nivel de incompetencia de ambos políticos para desempeñar su obligación. Dirigir un país en un mometo de inestabilidad económica internacional, como dirigir el timón de un barco por las aguas turbulentas de una tormenta, requiere de una destreza que ambos políticos están demostrando no poseer. Llevamos dos años sumergidos en una crisis económica que el señor Zapatero primero negó para ganar las elecciones y que ahora, intenta reconducir pero no sabe cómo. Por su parte, la señora Salgado se encuentra con una patata caliente económica, criticada por la prensa internacional y castigada por los mercados de los cuales dependemos para la financiación del país y la ministra no tiene ni idea de cómo, pelar la patata y mucho menos, de como comérsela. El resultado es un para creciente que casi llega al 20% de los trabajadores y un déficit público de más del 12%, muy alejado del 3% que exige la UE. Podríamos afirmar que, aúnque aún lejos, nos están llevando por el camino del descalabro económico de Grecia.

El segundo principio-corolario dice: “el trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia“. Este principio se puede traducir llanamente por aquello de que hay personas compententes que son las que sacan el trabajo adelante y otras, que se aprovechan y no “fotan brot” (no hacen nada). Estas últimas son las que ya han alcanzado su nivel de incompetencia. De estas hay muchas, y lo malo es que son las que más se ven. Pero de las otras, de las que trabajan, hay muchas más pero no se ven. Son los “currantes” que encontramos en todas las empresas, en todas las Administraciones y en todos los gobiernos y demás instituciones públicas. Un ejemplo podría ser el Secretario de Estado de Economía, señor Campa (¿será el próximo Ministro de Economía en la remodelación que prepara el gobierno central?) o el Conseller Maragall o el Conseller de Economía de la Generalitat de Catalunya, Castells que trabajan bien y son eficaces en el ejercicio de su función pública. Pero puede que a muchos no les guste cómo hacen las cosas, o lo que hacen, sobre todo a muchos incompetentes.

En fin, en toda organización jerárquica esto se refleja inevitablemente. Por ello sería bueno suavizar la pirámide de mando en todas las instituciones, sobre todo las públicas, para que la horizontalidad deje traspasar la competencia de los más.

Elvira País

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Written by dowomu

13/02/2010 a 14:22

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