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LAS LEYES DE PARKINSON Y LOS PRINCIPIOS DE PETER O LA EFERVESCENCIA INCONSISTENTE DE NUESTRO TIEMPO POLITICO

Cyril Northcote Parkinson y Lawrence J. Peter fueron dos señores que en la década de los cincuenta y sesenta del pasado siglo se dedicaron a escribir sobre el trabajo y el comportamiento de las personas en las organizaciones. Ambos dijeron cosas muy interesantes que encajan como anillo al dedo en estos momentos de “efervescencia inconsistente” en lo político.

Parkinson creó su obra en formas de lo que él denominó “leyes” mientras que Peters, las plasmó en forma de “principios” pero ambas están llenas de obviedades tales, que se convirtieron en los best sellers de su tiempo. Sin embargo, os puedo asegurar que no hay ningún problema en adaptarlas al mundo político que hoy nos toca vivir.

Así Parkinson dijo: “el trabajo crece hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización lo que crearía organizaciónes “al margen de su utilidad pública“. ¿No me digáis que no se puede aplicar esta ley al ingente incremento de la burocracia funcionarial de nuestra Administraciones Públicas al que hemos asistido “bocabadats” (con la boca abierta) estos últimos años? ¿O a los partidos políticos?

No os enfadéis porque esto no lo digo yo, con otras palabras lo ha corroborado hoy, la Ministra de Economía, Elena Salgado que ha dicho que no bajaría los sueldos de los funcionarios (por aquello de contribuir a reducir el déficit , dar ejemplo y ser solidarios con los que se han quedado sin trabajo en este contexto de crisis) pero que, de cada diez funcionarios que se jubilen sólo repondrá uno ???? ¿Me queréis explicar qué hacían los otros nueve? Supongo que practicar la “ley de la dilación” otra de las leyes de Parkinson conocida también por el nombre de “ley de perder el tiempo” (interesante ¿oi?).

Otra ley famosilla dice: “los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos” esto bien vale para las cuentas públicas (y las privadas también) que nos han plantado en un nivel de endeudamiento mastodóntico que nadie sabe cómo podremos reducir, y la Ministra Salgado menos.

Bien. No más leyes. Bueno, no me resisto a contaros una última. Es la que Parkinson llama la “ley de la trivialidad” y que dice: “el tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia” (medida por el dinero implicado). ¿O redordáis de los viajes abriendo consulados de un conocido Conseller de la Generalitat de Catalunya? ¿O cuando este mismo Conseller sufragó con unos cuantos cientos de miles de euros el estudio de un idioma del Amazonas para que no desaparezca? Son sólo dos ejemplos (y los más suaves) a los que se le podría aplicar esta última ley, porque de Peter (que es algo más divertido desde mi punto de vista) os hablaré mañana.

Elvira País

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