Miscellàneas

mis pensamientos

Europa, futuro y maternidad

A veces, nos emperramos en ver las cosas desde un sólo ángulo pudiendo suceder que, cambiándolo, encontremos respuestas que en un principio no veíamos. Un ejemplo, son las declaraciones sobre inmigración y xenofobia que ha hecho, en estos días, el ex presidente del gobierno español, Felipe Gonzalez. Vino a decir, más o menos, que cuando hay crisis el extranjero pasa a ser percibido como el “ladrón”, ladrón del trabajo, de las ayudas, de las asistencias, etc. Lo cierto es que, en algunos lugares y depende de a qué personajes se refiera, tiene razón.

Pero luego se descolgó con algo como que “dentro de veinte años Europa necesitará 30 millones de inmigrantes para que se puedan pagar las pensiones de los jubilados del futuro“, o sea las nuestras. Además de la visión mercantilista de los seres humanos que expresa su declaración tratando, en este caso, a los inmigrantes como mano de obra, en su mayoría barata, para mantener el Estado del Bienestar de los europeos, el Sr. Gonzalez no ve otras posibles soluciones para un tema tan grave.

Esta visión de tubo vacío le impide al ex presidente pensar en una solución más facil aún. Por ejemplo, que los gobiernos europeos fomentaran la natalidad de sus nacionales mediante ayudas a las mujeres en edad fértil para que tengan más hijos sin perder el trabajo, el poder adquisitivo y el ejercicio de una profesión por la que se han sacrificado. Me podéis decir que tener hijos para mantener el Estado del Bienestar es tener una visión mercantilista de los niños. Yo os respondo que los países se hacen y desarrollan gracias a la dedicación de sus ciudadanos, de todos, incluidos los niños. Por ello, los bebés de hoy tendrán como misión hacerse cargo de nuestro bienestar futuro mediante el trabajo, como ellos se han beneficiado de la aportación de las personas del presente para poder nacer con todos los beneficios del Estado del Bienestar. Así es la rueda del progreso.

Por otro lado, además de frenar el envejecimiento de Europa, con el aumento de la natalidad nacional se afianzaría la población autóctona evitándose el riesgo de desaparición que corre en este continente: por el imparable envejecimiento de la población por un lado y, por el otro, a causa de la baja natalidad de sus mujeres.

Yo no sé que es más asumible para el Estado, si financiar la maternidad (cosa que muchos países del norte de Europa han entendido y vienen haciendo desde hace algunos años) o importar mano de obra que implica no sólo financiar a un señor o señora que viene a trabajar, sino a familias enteras, a veces con varios ascendentes y descendientes. Este aumento de población significa la creación de más servicios por parte del Estado para proporcionar al recién venido y a su familia los servicios propios del Estado del Bienestar que gozamos los nacionales. Es de justicia.

Todo este razonamiento es para explicar el caso en que se ha visto envuelto, estos días, el Consistorio de Vic y en especial su Alcalde cuando se negó a empadronar a los inmigrantes de su municipio que no tenían los papeles en regla para permanecer en el país. Si algo ha demostrado esta polémica es la grave incongruencia entre la Ley de Extranjería, que no permite a los inmigrantes sin documentos en regla a permanecer en el país y, de hecho, si los detiene la policía incoan su expulsión inmediata y la reciente respuesta de la Abogacía del Estado que obliga al Ayuntamiento de Vic a empadronar a los inmigrantes aunque estén de manera ilegal en el país, para que puedan utilizar los servicios de asistencia médica y escolarización de sus hijos como cualquier otra persona. También es de justicia no dejar a la gente desatendida.

Pero la obligación del Gobierno central pasa por arreglar la incongruencia legal y dotar a los Ayuntamiento con los medios económicos necesarios para hacer frente al incremento del gasto que supone el aumento de la población inmigrada, legal o ilegal, acogida en sus territorios. Pero tan importante o más que esta obligación es la de fomentar la maternidad consiguiendo el aumento de natalidad necesaria para que los países europeos sigan disfrutando, en el futuro, de un Estado del Bienestar parecido al actual (si es posible, claro).

Me pregunto ¿qué tienen los socialistas en contra de la maternidad que les impide ver que el futuro de Europa también pasa por ella?

Elvira País

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Written by dowomu

22/01/2010 a 19:57

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