Miscellàneas

mis pensamientos

CENA DE FIN DE AÑO

He pasado el Fin de Año en el hotel Mandarin Oriental de Barcelona y me sorprendió. Es un hotel muy, muy bonito. Su decoración es sobria pero acogedora y con estilo. El restaurante Blanc (que no es el de la Ruscalleda) tiene unas formas colgando del techo que evocan una selva blanca con sillones de bambú grises y blancos, todo muy claro y muy espectacular. Otro capítulo destacable es su personal. Son jóvenes multiligües y con una amabilidad destacable, muy difícil de encontrar en muchos servicios, no sólo de esta ciudad sino de muchas otras del mundo. Tienen claro que lo suyo es servir al cliente. ¡Bravo por ellos!!!

Un capítulo aparte me merece la cena y la fiesta que prepararon para celebrar el final de año. Creo que se equivocaron. En una ocasión como esa el protagonista debería ser el cliente y lo que normalmente queremos cuando tocan las doce campanadas es brindar, besarnos y abrazarnos todos, y luego bailar. En este caso, además de la tardanza de la cena (acabaron de servir el menú degustación que ofrecían a la 1.30 de la madrugada después de las uvas) programaron un espectáculo que no por bueno, sí que cortó las ganas que tenía la gente de bailar y divertirse. Estar sentados mirando un espectáculo no es la idea que normalmente se tiene de una noche de Fin de Año.

Al final nuestros ánimos fueron decayendo y a las 2 de la madrugada nos retiramos a dormir presas del aburrimiento ya que la alternativa era una barra libre pero, ¿quién tiene ganas de beber y beber sin parar. Yo quería bailar, moverme, felicitar al resto de comensales y desearles un feliz año. En fin, no pudo ser, espero que el próximo año se dejen asesorar por alguien que sepa sobre estos eventos.

Y el tercer capítulo fue la cena. La oferta era un menú degustación de no sé cuántos platos. Nos citaron a las 21.00hs pero a las 22.15hs aún no habían servido el primer plato. En la espera nos llenaron de pan, mantequilla y vino pero nada de comida. Total, cuando tocaron las doce campanadas que anunciaban las 00.00hs. del primero de año, momento crucial para atragantarnos con las doce uvas en la costumbre española de celebrar el Fin de Año, nos faltaban por comer los platos principales. Bueno por decir algo, fue una celebración extraña.
Tampoco era cuetión de comenzar el año enfadados.

Si buscamos una disculpa para el hotel es que ha abierto sus puertas un mes antes del Fin de Año por lo que les faltaba rodaje. Espero que el próximo año todo vaya más en relación con nuestras costumbes.

Al día siguiente, asistimos al “brunch” que ofrecían para los que habíamos pernoctado en el hotel. Allí sí que comimos mucho, aunque creo que aún les falta afinar su oferta culinaria.

En conclusión, hotel precioso, personal amabilísimo, falta de rodaje en su oferta de restauración del restaurante “Blanc” (ya que los platos orientales estaban muy conseguidos pero los españoles no) y en la organización de la Fiesta de Fin de Año.

Ahora me queda por probar el restaurante “Moments” el que dirgen los Ruscalleda. Pero esa prueba requerirá una crónica nueva.

Elvira País

Anuncios

Written by dowomu

13/01/2010 a 19:53

A %d blogueros les gusta esto: