Miscellàneas

mis pensamientos

FUTBOL

No me gusta el futbol. De hecho, casi nunca veo un partido. No sé cuándo se juegan, ni me importa quién gana o quién pierde. Considero que es un gran negocio para unos pocos y que otros, con ambiciones políticas no confesadas, lo utilizan como sustitutivo del sentimiento nacional. Decían los romanos que había que dar al pueblo “pan y circo” para mantenerlo calmado. En este 2009, continuando con el mismo ejemplo, el circo nos lo dan en forma de  futbol pero con la crisis económica a pleno galope de pan vemos poco.

Así, siguiendo con mi filosofía, no asistí al espectáculo de ayer. No vi el partido del Barça contra el Inter de Milán pero, en este ocasión decidí ver los goles en los resúmenes de los posteriores telediarios en un intento por comprender la pasión de mi hijo delante de la pantalla del televisor, cuando juega el Barcelona o sus enfados monumentales, cuando pierde. Tengo que confesar que en este caso quedé encandilada ante la belleza del trabajo en equipo en su sentido más puro.

No porque entendiera la importancia del gol o del partido sino porque  uno de los goles, me parece que fue el segundo,  se generó en una zona del campo muy alejada de la portería contraria y los jugadores, mediante diferentes pases, fueron empujando la pelota hasta los  pies de Pedro que, situado ante la portería del Inter, lo convirtió en gol. Fue esta estrategia de participación lo que fue  importante, fue este trabajo de grupo lo que vale la pena destacar. Fueron once jugadores que se implicaron  para conseguir el objetivo común de meter la pelota en la portería contraria. Todo se resumió en ese simple detalle final y fue éste desarrollo de esfuerzo común que parecía sencillo, lo que más me agradó.

Un equipo de futbol son once juegadores, otros equipos estarán compuestos por un  número diferente de personas. En este caso, el ejemplo, fue el trabajo de conjunto, la complicidad de todos en un mismo propósito, el juego del grupo y no la suma de individualidades en la que suelen convertirse los partidos de futbol al uso y también, muchos equipos de trabajo.

Para conseguir cualquier fin de equipo, debe ser el personal completo el que juegue y no uno o dos jugadores. Y esto se puede observar en el futbol, en la empresa, en la familia, en una palabra, en cualquier situación en que el resultado dependa del esfuerzo colectivo. Lo que se pudo ver ayer es la connivencia del conjunto tras el éxito y fue eso lo que me  emocionó. Ahora lo sé.

Elvira País

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Written by dowomu

25/11/2009 a 22:09

Publicado en DEPORTES

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